Cuando se habla de un empresario sinuoso, hábil y que prefiere vivir entre bambalinas, hay que pensar en José Luis Manzano, el poder argentino detrás de la apuesta televisiva del gobierno socialista. ¿Un ejemplo? Es hoy fundamental en las privatizaciones, concesiones y negocios que impulsa el gobierno del ultraliberalJavier Milei, pero es a la vez clave en el proyecto comunicacional más preciado de Pedro Sánchez.
El exministro peronista capitaliza las privatizaciones de la era Milei a través de Integra Capital mientras se consolida como pieza estratégica en el nuevo mapa de medios del Gobierno español
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Cuando se habla de un empresario sinuoso, hábil y que prefiere vivir entre bambalinas, hay que pensar en José Luis Manzano, el poder argentino detrás de la apuesta televisiva del gobierno socialista. ¿Un ejemplo? Es hoy fundamental en las privatizaciones, concesiones y negocios que impulsa el gobierno del ultraliberalJavier Milei, pero es a la vez clave en el proyecto comunicacional más preciado de Pedro Sánchez.
Si se conoce a Manzano, no extraña que sea capaz de unirse a un libertario y a un socialdemócrata, de relacionarse a la vez con Milei y con Sánchez, dos líderes que se detestan y jamás han cambiado palabra. Infraestructura, tecnología y energía: con esas tres líneas de negocio, el expolítico peronista se ganó la confianza del muy desconfiado Milei. Y hay que sumar una cuarta línea: medios de comunicación, pista de aterrizaje en España y en los que destaca desde hace años en Argentina.
Manzano, hoy de 70 años, fue uno de los diputados más jóvenes en 1983, el año en el que Argentina recuperó la democracia, y pronto se convirtió en un influyente negociador del peronismo con el gobierno del radical (socialdemócrata) Raúl Alfonsín. Tras acercarse a Antonio Cafiero, un peronista que se perfilaba para ganar la presidencia en 1989, en la misma noche de la derrota en la interna del partido se convirtió en hombre clave de Carlos Menem, del que sería un todopoderoso ministro del Interior. Hasta que llegó el destierro en medio de una tormenta de corrupción que sacudió la Casa Rosada a principios de los ’90, en plena ola de aquellas privatizaciones que tan bien aprovechó España en los años de Felipe González.
«Menem se lo quiso sacar de encima, porque, como dice el adagio político, ‘tu verdadero enemigo es el de adentro, el que te puede jubilar'», graficó a EL MUNDO Luis Tonelli, director de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y testigo de primera línea de aquellos años.
Manzano, al que varios de sus compañeros de política en los ’80 y los ’90 definen como «una mente privilegiada», decidió en aquellos tempranos ’90 cambiar de vida. Se fue a Estados Unidos a perfeccionar su inglés y a estudiar Finanzas y Negocios Internacionales en la Universidad de San Diego, en California, y en la de Georgetown. Sumó estudios de «liderazgo» en la Universidad de Oxford y en 1995 fundó, en Washington DC, Integra Capital, la base de un imperio económico que le permite hoy controlar en su país a la principal empresa eléctrica, tener una participación importante en una de gas, destacar en petróleo y minería, ser dueño de dos canales de televisión, un periódico económico, otro en su provincia, Mendoza, y una radio. Dueño de Telefónica de Perú, una de las filiales latinoamericanas de las que la compañía española se deshizo en los tiempos de José María Álvarez-Pallete como consejero delegado, el argentino también tiene una bodega en el norte de su país y produce aceite de oliva en Uruguay.
En Argentina de hoy se lo menciona mucho y se lo ve poco, pero aparece vinculado a cada vez más negocios, en especial aquellos que requieren de algún tipo de intervención o decisión del Estado. Y esos negocios crecen también fuera de Argentina.
En los inicios de su carrera en el mundo de los negocios fue muy importante Jorge Mas Canosa, figura clave del exilio cubano en Miami. Hoy, Manzano vive la mayor parte del tiempo en Ginebra, Suiza, aunque con frecuentes viajes a España, donde tiene propiedades y reside parte de su familia, así como a Buenos Aires.
En el verano pasado su nombre saltó a las páginas del papel cuché por el incendio de un barco de súper lujo que tenía amarrado en el balneario francés de Saint Tropez. El «Sea Lady II» está valorado en 100 millones de dólares y se alquila a unos 90.000 por día. Reflejo de que Manzano puede darse los gustos que quiera, no en vano celebró sus 70 años en Gstaad, uno de los «resorts» de esquí más exclusivos de Suiza.
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