Kiko Veneno: «Hago yoga, como cosas saludables, no bebo mucho alcohol y dejé los porros»

Kiko Veneno llega puntual a la cita en la sede de Subterfuge Records, en el madrileño barrio de Malasaña. Nada más entrar, enseña orgulloso su camiseta de rayas a Gemma del Valle, cofundadora del sello: «¡Mira qué guapo me he puesto, de marinerito!». Antes de sentarse a charlar, bebe un vaso de agua y aprovecha para elogiar la calidad del agua madrileña. «Empecemos la entrevista con mi frase favorita hoy: ¡Qué bien te queda el pelito con el agua de Madrid!», bromea.

 Casi 50 años después de irrumpir en la música española, Kiko Veneno sigue sin acomodarse en su propia leyenda. Publica Precisamente, un regreso a la rumba con el desparpajo que le caracteriza.  

Kiko Veneno llega puntual a la cita en la sede de Subterfuge Records, en el madrileño barrio de Malasaña. Nada más entrar, enseña orgulloso su camiseta de rayas a Gemma del Valle, cofundadora del sello: «¡Mira qué guapo me he puesto, de marinerito!». Antes de sentarse a charlar, bebe un vaso de agua y aprovecha para elogiar la calidad del agua madrileña. «Empecemos la entrevista con mi frase favorita hoy: ¡Qué bien te queda el pelito con el agua de Madrid!», bromea.

P. ¿Cómo consigue Kiko Veneno seguir sonando a Kiko Veneno sin repetirse casi 50 años después?

R. Lo intento. Una vez que he conseguido una cosa, repetirla no tiene valor. Hice Veneno en el 77, que era un disco vibrante con Raimundo y Rafaelillo. Cuando compuse El cantecito, me demostré que podía hacer canciones populares. Y el siguiente disco tampoco quise hacerlo igual.

P. En este nuevo álbum trabajas con Bronquio, un productor con un lenguaje musical diferente al tuyo.

R. Él viene del techno, de la fiesta y del baile. Lo primero que hizo fue seleccionar de mi repertorio lo que él veía que podía trabajar mejor, que eran las canciones más festivas, y darles un aire más rápido.

P. ¿Te ha sacado de tu zona de confort?

R. No. Yo tenía 20 o 30 canciones, algunas alegres y otras filosóficas. Soy de la generación de los Beatles, que quiere decir que los hijos de la clase trabajadora eran los nuevos depositarios de la cultura popular y podían hacer cualquier tipo de música con influencias clásicas, del rock and roll, del jazz, del pop y del flamenco. El valor de esos músicos se medía por su versatilidad. Eso ya no se lleva. La diversidad no vende porque hemos obligado a la gente a que sea unidimensional. Estoy muy disgustado con la dirección que va tomando el mundo, pero no voy a responder con canciones protesta, sino con temas alegres.

P. Tiras de humor en el tema Yo y mi manager, grabado con Estopa. ¿Te ha tocado sufrir a muchos mánagers que te decían lo que tenías que hacer?

R. No, afortunadamente. El mejor mánager que he tenido es Carlos Mariño, el de ahora, que me aconseja y me habla de mis puntos débiles para mejorar.

P. ¿Y cuáles son?

R. Soy anárquico. Las apariencias no me interesan y me puedo vestir de cualquier manera.

P. Hoy has venido muy bien vestido.

R. Sí, pero yo no sé estar en las reuniones sociales para quedar bien ni para halagar a los medios.

P. ¿Cómo ha sido trabajar con Estopa?

R. Son una gente muy simpática. Su filosofía es callejera y su gracia es espontánea.

P. ¿Has pagado un coste alto por ser fiel a ti mismo?

R. Para mí no, porque me ha permitido dormir sin muchas preocupaciones. He visto a mucha gente famosa que no puede salir a la calle ni gastarse el dinero porque todo el mundo está pendiente de ellos. He podido conservar mi privacidad, mi intimidad y mi familia. No me he hecho millonario, pero he conocido a mucha gente que se ha hecho millonaria con la música y ha sido muy desgraciada. Yo he sido feliz.

P. Estás dando más conciertos que nunca a tus 74 años. ¿Cuál es la clave para mantenerte en forma?

R. Hacer estiramientos y yoga, comer cosas saludables, no comer mucha carne, no beber mucho alcohol y no tomar muchas drogas.

P. O sea, que has dejado los vicios.

R. He hecho siempre vida sana, pero ahora más. Voy a estar cinco días en Madrid y no voy a beber una gota de alcohol. Me fumo un cigarrito antes de dormir.

P. ¿Un cigarrito o un porrito?

R. Un cigarrito. Los porros los he dejado. He fumado muchos en mi vida porque me relajaban. Siempre tuve mucha creatividad musical.

P. ¿Los porros te ayudaban a crear?

R. No, me ayudaban a aplatanarme. A mí para crear no me hace falta nada. Ahora quiero estar atento y con la mente despejada.

P. ¿Crees que hoy sería posible que apareciera un grupo como Veneno y que provocara el mismo revuelo?

R. Eso que cuentas es real, pero tampoco provocamos ninguna conmoción. Veneno salió en el 77 y lo escucharon cuatro gatos. La compañía lo escondió en un cajón. A los cuatro o cinco años empezó a venderse en el Rastro y se convirtió en un disco de culto.

P. ¿Te has arruinado alguna vez?

R. Cuando empecé no tenía un duro. Era pobre. Había que pelear para llevar a casa un huevo frito con papas. Lo más normal era pedirlo fiado a la tienda de la esquina.

P. Estamos a las puertas de unas elecciones. ¿Te sientes representado por la izquierda actual?

R. No quiero desviar el foco del disco que presento, pero te voy a hablar de fútbol, que puede ser una metáfora de la política. Acaba de morir un futbolista. El fútbol está degenerando en algo desagradable.

P. ¿Demasiada violencia?

R. Se está convirtiendo en un deporte de pressing catch. Entonces te pegan una patada en la cabeza y te matan. Están obligando a los jugadores a ser superfuertes para poder aguantar esa violencia y esos choques tan mortales. Te obligan a ser un tanque y están desvirtuando la esencia del fútbol.

P. Seguimos consternados por el accidente de tren de Urda. ¿Quieres lanzar algún mensaje?

R. Pienso que lo mismo nos mata el tren que nos mata la patera. Estoy de acuerdo con el mensaje de este hombre al que se le murió su mujer y que hablaba del capitalismo de la prisa y de cómo la vida moderna nos está matando. Yo habré cogido el AVE unas 1.000 veces.

P. ¿Has notado su deterioro?

R. Sí, lo he notado. Está muy bien el AVE para los ejecutivos, pero ¿por qué el AVE se hizo en detrimento de los trenes de larga distancia, de la gente que cogía el tren por la noche en Sevilla y llegaba a Barcelona por la mañana? Es muy inhumano tratarnos como mercancías.

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