Más de 8 millones de visualizaciones en una semana: una película de Netflix basada en una historia real y de solo 1 hora y 35 minutos

Hay historias que consiguen emocionar sin necesidad de grandes giros ni largas duraciones. Un buen ejemplo es el último fenómeno de Netflix. Se trata de una película que combina adolescencia, teatro, familia y enfermedad y que te hará reír, llorar y reflexionar sobre la vida.

 Se trata de un drama musical adolescente que te hará reír, llorar y reflexionar sobre la vida  

Hay historias que consiguen emocionar sin necesidad de grandes giros ni largas duraciones. Un buen ejemplo es el último fenómeno de Netflix. Se trata de una película que combina adolescencia, teatro, familia y enfermedad y que te hará reír, llorar y reflexionar sobre la vida.

La cinta de la que hablamos es No se desea buena suerte. Titulada en inglés Don’t Say Good Luck, llegó a la plataforma de streaming el 14 de agosto y ha superado las 8 millones de visualizaciones en apenas una semana.

Es un drama musical adolescente dirigido por Julia Hart (Stargirl). Los productores del film, que además de conquistar al público está recibiendo buenas críticas, son Adam Sandler, Jackie Sandler, Jordan Horowitz y Brian Kavanaugh-Jones.

Aunque no es una adaptación literal de la vida de una persona concreta, No se desea buena suerte está basada en la historia real de una de sus guionistas, Laura Hankin. Durante su adolescencia, compaginó su participación en una producción teatral escolar con la enfermedad terminal de su madre.

El film transforma algunos elementos de aquella experiencia, pero conserva el núcleo emocional. Cuenta la historia de Sophie Birenbaum, una chica aficionada al teatro que se prepara para actuar en un musical hasta que reaparece el cáncer de su madre. «Sophie Birenbaum está encantada de ser la protagonista del musical de su instituto, hasta que de repente debe enfrentarse a más problemas en casa que en el escenario«, dice la sinopsis oficial.

Con una duración de 1 hora y 35 minutos, la cinta apuesta por un relato directo, ágil y fácil de encajar en una sesión de cine en casa. Su formato breve es, precisamente, uno de los secretos de su éxito. Y es que la ficción consigue desarrollar su historia sin alargar innecesariamente la trama.

La protagonista es Sunny Sandler (Pixels), la hija de Adam Sandler. Le acompañan Melanie Lynskey (Up in the Air) como Elizabeth, la madre de Sophie, Max Greenfield (New Girl), Stephanie Beatriz (Encanto), Bebe Neuwirth (Cómo perder a un chico en 10 días) y Steve Buscemi (Fargo), entre otros.

Con una historia cercana, un reparto joven y una duración que invita a verla de una sentada, No se desea buena suerte ha encontrado en Netflix una fórmula capaz de conectar rápidamente con el público.

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