Sin público, sin televisión y con un dron sobrevolando el Campo 1 del Centro Deportivo de Majadahonda, el fútbol regresó este miércoles para el Atlético de Madrid . Solo los medios tuvieron acceso y solo durante el primer cuarto de hora de partido se permitió tomar imágenes, así que de la noche quedó sobre todo el sonido: cada indicación de Simeone , cada corrección y cada elogio se escuchaban de banda a banda. Veintiún días antes de recibir al Málaga en el Metropolitano, la pretemporada colchonera echó a andar.Lo hizo con la plantilla que le ha dejado el Mundial . Los cuatro campeones del mundo — Llorente , Grimaldo, Baena y Pubill— y los cinco subcampeones argentinos —Julián Álvarez, Molina, Musso, Almada y Giuliano Simeone— no se reincorporan hasta el 10 de agosto. Tampoco se dejaron ver Pablo Barrios , que un día antes había trabajado al margen en plan regenerativo, ni Thomas Lemar , con molestias.Simeone repitió el ensayo del martes: Oblak; Jorge Domínguez, Le Normand, Hancko, Ruggeri; Carlos Martín, Koke, Hjulmand, Lookman; Mendoza y Miguel Cubo . El dibujo fue camaleónico. Con balón, línea de tres con Domínguez, Le Normand y Hancko, carrileros largos en Carlos Martín y Ruggeri, Koke y Hjulmand en la sala de máquinas, Mendoza con licencia absoluta entre líneas y Cubo y Lookman arriba. Sin él, un 4-4-2 clásico en el que Lookman bajaba a la banda y Mendoza acompañaba al canterano. Enfrente, el 4-4-2 de manual de Bordalás , con hasta seis canteranos partiendo de inicio.El primer aviso fue de Cubo, que tras una gran dejada de Lookman quiso enredar a Djené por dentro mientras el Cholo le reclamaba a gritos que cambiara el juego de lado; ganó el veterano central. El 1-0 , sin embargo, no tardó: minuto 5, disparo de Mendoza al palo y Lookman , siempre atento al rechace, empujó. En el 7 pudo llegar el segundo, con un balón largo de Le Normand a la espalda de Davinchi que Carlos Martín peinó de cabeza para el remate alto de Koke desde la frontal.El guion se repitió durante media hora: salidas trenzadas del Atlético y repliegue azulón. Hancko, Ruggeri y Lookman fabricaron un córner a base de paredes en el 29; del saque, Koke buscó a Carlos Martín, este encontró a Mendoza en la frontal y Soria despejó un disparo seco. Hubo también una caída de Cubo en el área que Hjulmand protestó en un sorprendente castellano —«¡muy claro!», gritó— y que Álvaro Rodríguez Recio resolvió con córner. El 2-0 llegó en la mejor jugada de la noche: cambio de orientación del danés, centro con música de Carlos Martín y Lookman solo en el segundo palo resolvía. «¡Muy buena, Carlos!», celebró Simeone.El Getafe, aun así, se marchó vivo al descanso. En el 40, un remate acrobático de Álvaro Gutiérrez se estrelló en el palo, el rechace le cayó a Joselu, Oblak firmó un paradón y el propio Gutiérrez cazó el segundo rebote para el 2-1 . Fue el premio a un esfuerzo defensivo notable de un once plagado de canteranos, con Moha y Davinchi como los más solventes, ante un Atlético que apenas acusó los tres partidos de ventaja que su rival acumulaba en las piernas.Un descanso sin pasar por vestuariosEl intermedio fue el momento más atípico de la noche. Nadie se marchó a los vestuarios. Con los aspersores en marcha, los titulares del Atlético se quedaron haciendo carreras a todo campo mientras calentaba un once completamente nuevo; el Getafe descansó en el banquillo, con algunos suplentes dándose pases y con Djené charlando con Bordalás como si fueran entrenador y segundo. «Venga, chicos, hidrataos bien y hablaos», les pidió el técnico antes de que sus jugadores se juntaran en corro en el mediocampo.De la segunda parte salió otro equipo: Esquivel; Javi Boñar, Dani Martínez, José María Giménez, Arnau Sola; Johnny Cardoso, Obed Vargas; Arnau Ortiz, Iker Luque; Sergio Esteban y Castillo , ya con un 4-4-2 fijo en ambas fases en el cual Obed era un verso libre. Y salió también el mejor destello de la noche: en el 55, tras una entrada dura de Mady que le costó la primera amarilla, Arnau Ortiz recibió de Giménez, se regateó a Soria y firmó un golazo para el 3-1 .A partir de ahí el partido se fue descafeinando. Bordalás tomó asiento —Simeone apenas bajó un decibelio— y el Getafe movió el banquillo hasta cinco veces, con dos contratiempos: Riquelme quedó tendido sobre el césped («no sé si ha sido al tapar el remate o antes», se le oyó decir hacia su banquillo, mientras Boselli hacía gestos al cuerpo técnico de que su compañero se había ‘roto’) y Mady se retiró lesionado en el 80. El Atlético insistió con un Obed Vargas muy suelto de mediapunta, que probó desde la frontal tras una gran conducción y que acabó firmando el 4-1 : Hueso filtró por dentro, el méxicano estadounidense giró, regateó a Soria y anotó de penalti por el centro el castigo que él mismo había provocado. Antes, Iker Luque había rozado la vaselina.El balance deja más certezas que dudas. El Atlético compitió de más a menos, pero sostuvo la primera mitad sobre un centro del campo excelente —Koke ordenando, Hjulmand mandando y un Mendoza indetectable— y sobre un Lookman que no estuvo fino y aun así se fue con dos goles: colmillo . Carlos Martín, que apunta a salir antes del cierre del mercado, firmó la asistencia del segundo y una noche de la que Simeone solo le afeó que no se atreviera a conducir en una jugada. Y en el capítulo de la cantera, el día que Julio Díaz era presentado en el Sevilla —traspasado hasta 2031, con opción de recompra y el 50% sobre una futura venta—, Miguel Cubo, Arnau Ortiz, Iker Luque y Jorge Domínguez aprobaron con nota su particular examen de graduación. El 1 de agosto , ante el Manchester United , llegará la segunda prueba. Sin público, sin televisión y con un dron sobrevolando el Campo 1 del Centro Deportivo de Majadahonda, el fútbol regresó este miércoles para el Atlético de Madrid . Solo los medios tuvieron acceso y solo durante el primer cuarto de hora de partido se permitió tomar imágenes, así que de la noche quedó sobre todo el sonido: cada indicación de Simeone , cada corrección y cada elogio se escuchaban de banda a banda. Veintiún días antes de recibir al Málaga en el Metropolitano, la pretemporada colchonera echó a andar.Lo hizo con la plantilla que le ha dejado el Mundial . Los cuatro campeones del mundo — Llorente , Grimaldo, Baena y Pubill— y los cinco subcampeones argentinos —Julián Álvarez, Molina, Musso, Almada y Giuliano Simeone— no se reincorporan hasta el 10 de agosto. Tampoco se dejaron ver Pablo Barrios , que un día antes había trabajado al margen en plan regenerativo, ni Thomas Lemar , con molestias.Simeone repitió el ensayo del martes: Oblak; Jorge Domínguez, Le Normand, Hancko, Ruggeri; Carlos Martín, Koke, Hjulmand, Lookman; Mendoza y Miguel Cubo . El dibujo fue camaleónico. Con balón, línea de tres con Domínguez, Le Normand y Hancko, carrileros largos en Carlos Martín y Ruggeri, Koke y Hjulmand en la sala de máquinas, Mendoza con licencia absoluta entre líneas y Cubo y Lookman arriba. Sin él, un 4-4-2 clásico en el que Lookman bajaba a la banda y Mendoza acompañaba al canterano. Enfrente, el 4-4-2 de manual de Bordalás , con hasta seis canteranos partiendo de inicio.El primer aviso fue de Cubo, que tras una gran dejada de Lookman quiso enredar a Djené por dentro mientras el Cholo le reclamaba a gritos que cambiara el juego de lado; ganó el veterano central. El 1-0 , sin embargo, no tardó: minuto 5, disparo de Mendoza al palo y Lookman , siempre atento al rechace, empujó. En el 7 pudo llegar el segundo, con un balón largo de Le Normand a la espalda de Davinchi que Carlos Martín peinó de cabeza para el remate alto de Koke desde la frontal.El guion se repitió durante media hora: salidas trenzadas del Atlético y repliegue azulón. Hancko, Ruggeri y Lookman fabricaron un córner a base de paredes en el 29; del saque, Koke buscó a Carlos Martín, este encontró a Mendoza en la frontal y Soria despejó un disparo seco. Hubo también una caída de Cubo en el área que Hjulmand protestó en un sorprendente castellano —«¡muy claro!», gritó— y que Álvaro Rodríguez Recio resolvió con córner. El 2-0 llegó en la mejor jugada de la noche: cambio de orientación del danés, centro con música de Carlos Martín y Lookman solo en el segundo palo resolvía. «¡Muy buena, Carlos!», celebró Simeone.El Getafe, aun así, se marchó vivo al descanso. En el 40, un remate acrobático de Álvaro Gutiérrez se estrelló en el palo, el rechace le cayó a Joselu, Oblak firmó un paradón y el propio Gutiérrez cazó el segundo rebote para el 2-1 . Fue el premio a un esfuerzo defensivo notable de un once plagado de canteranos, con Moha y Davinchi como los más solventes, ante un Atlético que apenas acusó los tres partidos de ventaja que su rival acumulaba en las piernas.Un descanso sin pasar por vestuariosEl intermedio fue el momento más atípico de la noche. Nadie se marchó a los vestuarios. Con los aspersores en marcha, los titulares del Atlético se quedaron haciendo carreras a todo campo mientras calentaba un once completamente nuevo; el Getafe descansó en el banquillo, con algunos suplentes dándose pases y con Djené charlando con Bordalás como si fueran entrenador y segundo. «Venga, chicos, hidrataos bien y hablaos», les pidió el técnico antes de que sus jugadores se juntaran en corro en el mediocampo.De la segunda parte salió otro equipo: Esquivel; Javi Boñar, Dani Martínez, José María Giménez, Arnau Sola; Johnny Cardoso, Obed Vargas; Arnau Ortiz, Iker Luque; Sergio Esteban y Castillo , ya con un 4-4-2 fijo en ambas fases en el cual Obed era un verso libre. Y salió también el mejor destello de la noche: en el 55, tras una entrada dura de Mady que le costó la primera amarilla, Arnau Ortiz recibió de Giménez, se regateó a Soria y firmó un golazo para el 3-1 .A partir de ahí el partido se fue descafeinando. Bordalás tomó asiento —Simeone apenas bajó un decibelio— y el Getafe movió el banquillo hasta cinco veces, con dos contratiempos: Riquelme quedó tendido sobre el césped («no sé si ha sido al tapar el remate o antes», se le oyó decir hacia su banquillo, mientras Boselli hacía gestos al cuerpo técnico de que su compañero se había ‘roto’) y Mady se retiró lesionado en el 80. El Atlético insistió con un Obed Vargas muy suelto de mediapunta, que probó desde la frontal tras una gran conducción y que acabó firmando el 4-1 : Hueso filtró por dentro, el méxicano estadounidense giró, regateó a Soria y anotó de penalti por el centro el castigo que él mismo había provocado. Antes, Iker Luque había rozado la vaselina.El balance deja más certezas que dudas. El Atlético compitió de más a menos, pero sostuvo la primera mitad sobre un centro del campo excelente —Koke ordenando, Hjulmand mandando y un Mendoza indetectable— y sobre un Lookman que no estuvo fino y aun así se fue con dos goles: colmillo . Carlos Martín, que apunta a salir antes del cierre del mercado, firmó la asistencia del segundo y una noche de la que Simeone solo le afeó que no se atreviera a conducir en una jugada. Y en el capítulo de la cantera, el día que Julio Díaz era presentado en el Sevilla —traspasado hasta 2031, con opción de recompra y el 50% sobre una futura venta—, Miguel Cubo, Arnau Ortiz, Iker Luque y Jorge Domínguez aprobaron con nota su particular examen de graduación. El 1 de agosto , ante el Manchester United , llegará la segunda prueba.
Sin público, sin televisión y con un dron sobrevolando el Campo 1 del Centro Deportivo de Majadahonda, el fútbol regresó este miércoles para el Atlético de Madrid. Solo los medios tuvieron acceso y solo durante el primer cuarto de hora de partido se permitió … tomar imágenes, así que de la noche quedó sobre todo el sonido: cada indicación de Simeone, cada corrección y cada elogio se escuchaban de banda a banda. Veintiún días antes de recibir al Málaga en el Metropolitano, la pretemporada colchonera echó a andar.
Lo hizo con la plantilla que le ha dejado el Mundial. Los cuatro campeones del mundo —Llorente, Grimaldo, Baena y Pubill— y los cinco subcampeones argentinos —Julián Álvarez, Molina, Musso, Almada y Giuliano Simeone— no se reincorporan hasta el 10 de agosto. Tampoco se dejaron ver Pablo Barrios, que un día antes había trabajado al margen en plan regenerativo, ni Thomas Lemar, con molestias.
Simeone repitió el ensayo del martes: Oblak; Jorge Domínguez, Le Normand, Hancko, Ruggeri; Carlos Martín, Koke, Hjulmand, Lookman; Mendoza y Miguel Cubo. El dibujo fue camaleónico. Con balón, línea de tres con Domínguez, Le Normand y Hancko, carrileros largos en Carlos Martín y Ruggeri, Koke y Hjulmand en la sala de máquinas, Mendoza con licencia absoluta entre líneas y Cubo y Lookman arriba. Sin él, un 4-4-2 clásico en el que Lookman bajaba a la banda y Mendoza acompañaba al canterano. Enfrente, el 4-4-2 de manual de Bordalás, con hasta seis canteranos partiendo de inicio.
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El primer aviso fue de Cubo, que tras una gran dejada de Lookman quiso enredar a Djené por dentro mientras el Cholo le reclamaba a gritos que cambiara el juego de lado; ganó el veterano central. El 1-0, sin embargo, no tardó: minuto 5, disparo de Mendoza al palo y Lookman, siempre atento al rechace, empujó. En el 7 pudo llegar el segundo, con un balón largo de Le Normand a la espalda de Davinchi que Carlos Martín peinó de cabeza para el remate alto de Koke desde la frontal.
El guion se repitió durante media hora: salidas trenzadas del Atlético y repliegue azulón. Hancko, Ruggeri y Lookman fabricaron un córner a base de paredes en el 29; del saque, Koke buscó a Carlos Martín, este encontró a Mendoza en la frontal y Soria despejó un disparo seco. Hubo también una caída de Cubo en el área que Hjulmand protestó en un sorprendente castellano —«¡muy claro!», gritó— y que Álvaro Rodríguez Recio resolvió con córner. El 2-0 llegó en la mejor jugada de la noche: cambio de orientación del danés, centro con música de Carlos Martín y Lookman solo en el segundo palo resolvía. «¡Muy buena, Carlos!», celebró Simeone.
El Getafe, aun así, se marchó vivo al descanso. En el 40, un remate acrobático de Álvaro Gutiérrez se estrelló en el palo, el rechace le cayó a Joselu, Oblak firmó un paradón y el propio Gutiérrez cazó el segundo rebote para el 2-1. Fue el premio a un esfuerzo defensivo notable de un once plagado de canteranos, con Moha y Davinchi como los más solventes, ante un Atlético que apenas acusó los tres partidos de ventaja que su rival acumulaba en las piernas.
Un descanso sin pasar por vestuarios
El intermedio fue el momento más atípico de la noche. Nadie se marchó a los vestuarios. Con los aspersores en marcha, los titulares del Atlético se quedaron haciendo carreras a todo campo mientras calentaba un once completamente nuevo; el Getafe descansó en el banquillo, con algunos suplentes dándose pases y con Djené charlando con Bordalás como si fueran entrenador y segundo. «Venga, chicos, hidrataos bien y hablaos», les pidió el técnico antes de que sus jugadores se juntaran en corro en el mediocampo.
De la segunda parte salió otro equipo: Esquivel; Javi Boñar, Dani Martínez, José María Giménez, Arnau Sola; Johnny Cardoso, Obed Vargas; Arnau Ortiz, Iker Luque; Sergio Esteban y Castillo, ya con un 4-4-2 fijo en ambas fases en el cual Obed era un verso libre. Y salió también el mejor destello de la noche: en el 55, tras una entrada dura de Mady que le costó la primera amarilla, Arnau Ortiz recibió de Giménez, se regateó a Soria y firmó un golazo para el 3-1.
A partir de ahí el partido se fue descafeinando. Bordalás tomó asiento —Simeone apenas bajó un decibelio— y el Getafe movió el banquillo hasta cinco veces, con dos contratiempos: Riquelme quedó tendido sobre el césped («no sé si ha sido al tapar el remate o antes», se le oyó decir hacia su banquillo, mientras Boselli hacía gestos al cuerpo técnico de que su compañero se había ‘roto’) y Mady se retiró lesionado en el 80. El Atlético insistió con un Obed Vargas muy suelto de mediapunta, que probó desde la frontal tras una gran conducción y que acabó firmando el 4-1: Hueso filtró por dentro, el méxicano estadounidense giró, regateó a Soria y anotó de penalti por el centro el castigo que él mismo había provocado. Antes, Iker Luque había rozado la vaselina.
El balance deja más certezas que dudas. El Atlético compitió de más a menos, pero sostuvo la primera mitad sobre un centro del campo excelente —Koke ordenando, Hjulmand mandando y un Mendoza indetectable— y sobre un Lookman que no estuvo fino y aun así se fue con dos goles: colmillo. Carlos Martín, que apunta a salir antes del cierre del mercado, firmó la asistencia del segundo y una noche de la que Simeone solo le afeó que no se atreviera a conducir en una jugada. Y en el capítulo de la cantera, el día que Julio Díaz era presentado en el Sevilla —traspasado hasta 2031, con opción de recompra y el 50% sobre una futura venta—, Miguel Cubo, Arnau Ortiz, Iker Luque y Jorge Domínguez aprobaron con nota su particular examen de graduación. El 1 de agosto, ante el Manchester United, llegará la segunda prueba.
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