Una nutricionista señala uno de los principales errores en la alimentación familiar

Septiembre trae madrugones, deberes, extraescolares y prisas, pero también una oportunidad para recuperar los hábitos que durante el verano se han relajado. Y la alimentación no tiene por qué convertirse en una fuente más de estrés para las familias. La clave, según María Hernández-Alcalá, de Futurlife21, está en organizarse, implicar a los niños y, sobre todo, evitar que comer saludable se convierta en una obsesión. «No hace falta que la alimentación sea perfecta, pero sí es importante que los padres seamos un buen ejemplo y que en casa prioricemos la comida saludable hasta convertirla en algo completamente normal», explica la experta.La primera recomendación pasa por algo tan sencillo como revisar qué tenemos en casa. Hernández-Alcalá propone que alrededor del 90% de los alimentos disponibles sean saludables . Pero no se trata únicamente de llenar la nevera de productos considerados sanos, sino de conseguir que toda la familia participe en las decisiones. «Elegir entre todos las recetas que vamos a preparar o, por ejemplo, que cada miembro de la familia escoja dos», es una de las pautas que recomienda. También considera fundamental implicar a los niños en la cocina porque, cuando participan en la preparación, «normalmente también las disfrutan más».Uno de los principales errores de las familias durante el curso es dejar el menú en manos de la improvisación . Entre el colegio, el trabajo, las actividades extraescolares y los deberes, pensar cada día qué se va a cocinar puede terminar llevando a recurrir siempre a los mismos platos. «Improvisar todos los días es probablemente uno de los principales errores», señala la experta. Frente a ello, recomienda una mínima planificación que permita comer «mejor, más variado y más rico».No hace falta elaborar un menú complicado para toda la semana. Para Hernández-Alcalá, puede ser suficiente con hacer la compra pensando en cuatro o cinco recetas que se quieran preparar. En familias de más de dos miembros, aconseja directamente establecer una planificación semanal. Y cuando el tiempo es el principal enemigo, el ‘batch cooking’ puede convertirse en un aliado. La propuesta consiste en dedicar un día de la semana a preparar distintas bases, tanto frías como calientes, que después permitan terminar diferentes platos en pocos minutos. «Tener estas bases preparadas facilita muchísimo la vida durante el curso», asegura.El desayuno también cuentaCon las prisas de primera hora, el desayuno puede acabar reducido a cualquier cosa que los niños puedan comer rápidamente antes de salir de casa. Sin embargo, la experta recomienda que esta primera comida incluya proteína, hidratos de carbono saludables y una buena fuente de grasa. Entre sus propuestas están el pan integral con tomate, aceite de oliva virgen extra y queso de Burgos; fruta con avena, yogur natural y frutos secos —molidos en función de la edad—, o tortitas de fruta con avena y yogur natural.Otro de los grandes retos aparece a la hora de conseguir que los niños coman verduras . Para evitar que cada comida termine en una negociación, Hernández-Alcalá apuesta por presentarlas de formas diferentes y apetecibles: desde verduras con bechamel hasta salsas de guisos elaboradas principalmente con vegetales, pasando por albóndigas, hamburguesas, pasteles o quiches en los que tengan un papel importante.La experta insiste además en la importancia de establecer límites claros en casa para que las negociaciones alrededor de la comida no sean constantes. «En casa ponemos poca cantidad en cada plato, pero nos tomamos lo que se pone», ejemplifica. ¿Y qué ocurre con los dulces, snacks y ultraprocesados? La recomendación no pasa por convertirlos en alimentos prohibidos, sino por evitar que formen parte de la alimentación habitual. «Los ultraprocesados no deberían formar parte de nuestro día a día, pero tampoco hay que dar demasiada importancia a su consumo puntual», apunta Hernández-Alcalá.«Tanto niños como mayores debemos comer sano por salud, no para bajar los kilos del verano« María Hernández-AlcaláDe hecho, considera que si un niño toma un ultraprocesado en un cumpleaños o en casa de un amigo, no es necesario hacer de ello un acontecimiento. La idea es que el patrón habitual de la familia sea saludable y que los pequeños aprendan observando también el comportamiento de los adultos.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Natalia Riera, pediatra, sobre la vuelta al cole: «Debemos adelantar la hora de despertar» noticia Si Salud íntima: errores que ponen en riesgo tu microbiota vaginal y puedes evitar fácilmente noticia Si El posparto no debería ser una carrera para volver a ser la de antes noticia Si Tania Borg: «Un verano perfecto no necesita ser perfecto»Porque, al final, una de las claves para afrontar la vuelta al cole no está en buscar la alimentación perfecta, sino en conseguir que comer bien forme parte de la normalidad familiar. «Tanto niños como mayores debemos comer sano por salud, no para bajar los kilos del verano ni para «compensar» porque nos hayamos pasado durante las vacaciones», concluye la experta Septiembre trae madrugones, deberes, extraescolares y prisas, pero también una oportunidad para recuperar los hábitos que durante el verano se han relajado. Y la alimentación no tiene por qué convertirse en una fuente más de estrés para las familias. La clave, según María Hernández-Alcalá, de Futurlife21, está en organizarse, implicar a los niños y, sobre todo, evitar que comer saludable se convierta en una obsesión. «No hace falta que la alimentación sea perfecta, pero sí es importante que los padres seamos un buen ejemplo y que en casa prioricemos la comida saludable hasta convertirla en algo completamente normal», explica la experta.La primera recomendación pasa por algo tan sencillo como revisar qué tenemos en casa. Hernández-Alcalá propone que alrededor del 90% de los alimentos disponibles sean saludables . Pero no se trata únicamente de llenar la nevera de productos considerados sanos, sino de conseguir que toda la familia participe en las decisiones. «Elegir entre todos las recetas que vamos a preparar o, por ejemplo, que cada miembro de la familia escoja dos», es una de las pautas que recomienda. También considera fundamental implicar a los niños en la cocina porque, cuando participan en la preparación, «normalmente también las disfrutan más».Uno de los principales errores de las familias durante el curso es dejar el menú en manos de la improvisación . Entre el colegio, el trabajo, las actividades extraescolares y los deberes, pensar cada día qué se va a cocinar puede terminar llevando a recurrir siempre a los mismos platos. «Improvisar todos los días es probablemente uno de los principales errores», señala la experta. Frente a ello, recomienda una mínima planificación que permita comer «mejor, más variado y más rico».No hace falta elaborar un menú complicado para toda la semana. Para Hernández-Alcalá, puede ser suficiente con hacer la compra pensando en cuatro o cinco recetas que se quieran preparar. En familias de más de dos miembros, aconseja directamente establecer una planificación semanal. Y cuando el tiempo es el principal enemigo, el ‘batch cooking’ puede convertirse en un aliado. La propuesta consiste en dedicar un día de la semana a preparar distintas bases, tanto frías como calientes, que después permitan terminar diferentes platos en pocos minutos. «Tener estas bases preparadas facilita muchísimo la vida durante el curso», asegura.El desayuno también cuentaCon las prisas de primera hora, el desayuno puede acabar reducido a cualquier cosa que los niños puedan comer rápidamente antes de salir de casa. Sin embargo, la experta recomienda que esta primera comida incluya proteína, hidratos de carbono saludables y una buena fuente de grasa. Entre sus propuestas están el pan integral con tomate, aceite de oliva virgen extra y queso de Burgos; fruta con avena, yogur natural y frutos secos —molidos en función de la edad—, o tortitas de fruta con avena y yogur natural.Otro de los grandes retos aparece a la hora de conseguir que los niños coman verduras . Para evitar que cada comida termine en una negociación, Hernández-Alcalá apuesta por presentarlas de formas diferentes y apetecibles: desde verduras con bechamel hasta salsas de guisos elaboradas principalmente con vegetales, pasando por albóndigas, hamburguesas, pasteles o quiches en los que tengan un papel importante.La experta insiste además en la importancia de establecer límites claros en casa para que las negociaciones alrededor de la comida no sean constantes. «En casa ponemos poca cantidad en cada plato, pero nos tomamos lo que se pone», ejemplifica. ¿Y qué ocurre con los dulces, snacks y ultraprocesados? La recomendación no pasa por convertirlos en alimentos prohibidos, sino por evitar que formen parte de la alimentación habitual. «Los ultraprocesados no deberían formar parte de nuestro día a día, pero tampoco hay que dar demasiada importancia a su consumo puntual», apunta Hernández-Alcalá.«Tanto niños como mayores debemos comer sano por salud, no para bajar los kilos del verano« María Hernández-AlcaláDe hecho, considera que si un niño toma un ultraprocesado en un cumpleaños o en casa de un amigo, no es necesario hacer de ello un acontecimiento. La idea es que el patrón habitual de la familia sea saludable y que los pequeños aprendan observando también el comportamiento de los adultos.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Natalia Riera, pediatra, sobre la vuelta al cole: «Debemos adelantar la hora de despertar» noticia Si Salud íntima: errores que ponen en riesgo tu microbiota vaginal y puedes evitar fácilmente noticia Si El posparto no debería ser una carrera para volver a ser la de antes noticia Si Tania Borg: «Un verano perfecto no necesita ser perfecto»Porque, al final, una de las claves para afrontar la vuelta al cole no está en buscar la alimentación perfecta, sino en conseguir que comer bien forme parte de la normalidad familiar. «Tanto niños como mayores debemos comer sano por salud, no para bajar los kilos del verano ni para «compensar» porque nos hayamos pasado durante las vacaciones», concluye la experta  

Septiembre trae madrugones, deberes, extraescolares y prisas, pero también una oportunidad para recuperar los hábitos que durante el verano se han relajado. Y la alimentación no tiene por qué convertirse en una fuente más de estrés para las familias. La clave, según María … Hernández-Alcalá, de Futurlife21, está en organizarse, implicar a los niños y, sobre todo, evitar que comer saludable se convierta en una obsesión. «No hace falta que la alimentación sea perfecta, pero sí es importante que los padres seamos un buen ejemplo y que en casa prioricemos la comida saludable hasta convertirla en algo completamente normal», explica la experta.

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